9/12/08

Fermin Muguruza, CNT, SGAE, justicia y paz en Euskal Herria

DIAGONAL periodico quincenal
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Te has sumado a la campaña de la CNT contra la SGAE por la denuncia que les interpusieron. ¿Ves posibilidades de cambio en esta entidad?

Tiene que haber una renovación del discurso en todos los sentidos, pero también cuando se habla de las grandes corporaciones que están vendiendo discos duros y soportes, que no se les ataca. La SGAE tiene reacciones que son inconcebibles: llevar a juicio a alguien que te critica está contra la libertad de expresión. Pero éste es un debate larguísimo. Por ejemplo, a Enrique Sierra le dan un premio de la EXGAE porque en su portal regala la música, pero ¿a cambio de qué?, ¿de publicidad? Yo no regalo mi música a cambio de promover el consumo sea de lo que sea. Para mí el músico es un trabajador y tiene que poder vivir de su trabajo, esa música tiene unos derechos de autor y creo que se tienen que defender, pero también creo que el discurso de la SGAE está obsoleto, tendrá que cambiar, y si no, aparecerán alternativas. Conozco el Creative Commons y el copyleft, pero la autogestión exige el control sobre todo lo que haces y mediante esas licencias sigue habiendo vacíos que te pueden provocar situaciones desagradables.

Mientras sepa quién va utilizar las canciones, nunca he tenido problemas en cederlas.

¿Cierras el disco con Milaka Bilaka, ¿tiene sentido hoy este tema?
Ahora más que nunca, de hecho toda la idea y viaje de este disco comienza con Milaka Bilaka. Es un momento en el que hay una explosión en la T4, en el que creamos este movimiento cívico transversal en el que un montón de gente de distintas sensibilidades se une para decir “tenemos que blindar el proceso de paz”. Hay un momento en el que se rompe todo y fracasa, pero reivindico lo que fue esa acción. Somos muchos, somos miles, sigamos buscando, convirtámonos en millones, y sirve no solamente para el País Vasco, sino también a nivel mundial.

Esa idea de pensar global, actuar localmente y viceversa es lo más interesante que podemos promover nosotros a los activistas en el siglo XXI. Esa semilla que plantamos quedó ahí; parece que ahora hay una losa gigantesca, pero hasta las losas más grandes se erosionan y vamos a conseguir que haya una grieta que la rompa y florezca. Al estilo de Mahmud Darwish, el poeta palestino, que dijo: “Hasta Nerón quemó Roma, pero las semillas de una espiga marchita llenaron el campo de trigo”.