8/12/10

RAC, los acordes de la banda sonora del odio. Periodico Diagonal

FASCISMO: DOS CONCIERTOS, INVESTIGADOS RECIENTEMENTE POR LA FISCALÍA

Los neonazis utilizan la música para captar nuevos militantes y financiar sus actividades. La Fiscalía de Delitos de Odio en Catalunya empieza a actuar contra grupos y conciertos.
Resulta curioso que los mayores detractores del mestizaje utilicen el rock, música de raíces negras, y sus derivados (punk, oi!, heavy...) para difundir sus mensajes. Pero ya nada sorprende de los neonazis, que reiteradamente reutilizan los símbolos y los medios de expresión habituales de la izquierda para tratar de presentarse como una cultura alternativa e intentar atraer a un público juvenil. Empezó Ian Stuart Donaldson con su banda de rock Skrewdriver, pionera en los primeros conciertos de Rock Anti Comunista (RAC) que organizaba el National Front inglés. Pero Stuart se desligó del partido y creó en 1986 en Gran Bretaña Blood & Honour (B&H), de caracter naziskin y que ha sido prohibida en varios países por su actividad neonazi. El objetivo, según Stuart, era “atraer y activar a jóvenes blancos a través de la música RAC/WP –Rock contra el Comunismo y Poder Blanco– y de actividades culturales con pautas políticas nacional-socialistas”.

Conexión internacional
La dimensión internacional de los eventos musicales de la extrema derecha se percibe con un simple paseo por las webs neonazis más importantes. En ellas se anuncian conciertos en todo el mundo, donde participan bandas y público de varios países. Los primeros conciertos de RAC en el Estado español, de carácter internacional, tuvieron lugar en Valencia durante los años 1993 y 1994, organizados por el grupo naziskin Acción Radical (AR), desarticulado por la policía en 1995. Convocaban “conciertos por la raza”, en los que participaban bandas internacionales como No Remorse o Battle Zone, junto con los primeros grupos españoles como División 250, liderada por el actual líder de Democracia Nacional (DN), Manuel Canduela. Canduela, uno de los jefes de AR condenado por pertenecer a dicha organización, es el autor de la mítica canción “Eh, negro, vuelve a la selva, Europa es blanca y no es tu tierra”. La proliferación de bandas es evidente gracias a las nuevas tecnologías y a la impunidad que ha existido. Sus discos se venden por internet, en tiendas de material ultra y en actos y sedes de partidos y organizaciones de extrema derecha. Algunos álbumes, como el del grupo Impertinencia, que contiene canciones como Josep Goebbels, La Orden SS o Rudolf Hess, se pueden adquirir a día de hoy a través de Ediciones Nueva República (ENR), la editorial filonazi cuyo propietario es el líder del Movimiento Social Republicano Juan Antonio Llopart. LLopart, que fue juzgado y condenado a dos años y medio de cárcel por difundir a través de su editorial ideas genocidas sigue libre gracias al recurso que presentó, todavía sin resolver.

Protocolos de seguridad
Sin embargo, los conciertos suelen realizarse bajo un protocolo de seguridad para evitar infiltraciones policiales o boicots antifascistas. Se anuncia el concierto y se da un email o un teléfono para que los interesados contacten. Y el día del evento, los organizadores envían un mensaje con el lugar y la hora del concierto. Más allá de los habituales centros de captación ultra –campos de fútbol o manifestaciones de extrema derecha– la música RAC ha cobrado una enorme importancia en el proselitismo y las finanzas neonazis. En julio de 2009, la Audiencia Provincial de Madrid condenaba a penas de entre un año y medio y dos años y medio de prisión a 15 miembros de la rama española de Hammerskin, una red racista internacional. Varios de los condenados son componentes de grupos de RAC y, según la Guardia Civil, Hammerskin había organizado al menos 11 conciertos en tres años. La misma relación quedó probada tras el reciente juicio e ilegalización de Blood & Honour [ver recuadro]. Pero la tradicional impunidad en la que se mueve la actividad nazifascista en el Estado español ha topado con las iniciativas del fiscal de Delitos de Odio en Catalunya que ya empieza a ser su bestia negra. En junio, los Mossos d’Esquadra se presentaron en un chalet de Tortosa (Tarragona) donde se celebraba un festival neonazi titulado Rac in the Rio. La policía identificó a 76 personas, algunas venidas de otros países, y se incautó de abundante material nazi, además de detener al supuesto organizador del evento, Enrique Valls Auxach, delegado del partido neonazi Alianza Nacional (AN) en Catalunya. Cinco días antes, los Mossos habían actuado contra una banda catalana de RAC llamada Hijos del Odio, cuyas letras presuntamente fomentaban el odio y la discriminación. También enaltecían el régimen nazi. Cinco personas de diversas localidades catalanas fueron detenidas. Una de las letras, dedicada a los homosexuales, se titula Enfermos mentales a la cámara de gas y contiene versos tan elocuentes como “ha llegado ya su fin, les vamos a destruir”. Más recientemente, en octubre, la policía catalana intervenía en un concierto celebrado en Sabadell (Barcelona) en la sala Kon-Fusión, donde actuaba una de las bandas más veteranas del movimiento neonazi, Batallón de Castigo [ver recuadro]. Los Mossos identificaron a los cerca de 200 asistentes, además de grabar en vídeo el concierto para estudiar si se incurría en algún delito de incitación al odio. En este evento también actuaba el grupo Más Que Palabras, cuyo último disco tiene de portada un dibujo de un grupo de skins apuñalando a varios negros. También el pasado 20 de noviembre, la Fiscalía de Delitos de Odio de Madrid, siguiendo los pasos de su homóloga en Catalunya, ordenó la grabación del concierto nazi en el que intervinieron bandas internacionales como Brutal Attack o Non Plus Ultra y los españoles Dramatic Battle para estudiar su judicialización.

EL EJEMPLO ALEMÁN
En 2003, el Tribunal Supremo de Alemania confirmó la pena de tres años y cuatro meses de cárcel para Michael Regener, cantante y letrista del grupo musical neonazi Landser, por incitar al odio racial. Aunque el Código Penal español también contempla en su artículo 510 este delito, la falta de interés político y de medios judiciales en esta materia han permitido su impunidad. Sin embargo, las actuaciones de la Fiscalía especializada en delitos de odio de Catalunya ha abierto el melón. Letras como “en mis manos el puñal, busco entre tus costillas (...) un lugar para clavar” (Batallón de Castigo) u “odiamos vuestra vida de vicios y derroches, el olor a la sangre fomenta nuestros sentidos, (...) puedes darte por perdido” (Más Que Palabras) sonarán en breve en los despachos de la Fiscalía.

RAC desde la cárcel
La historia del grupo Batallón de Castigo es, cuanto menos, curiosa. El grupo fue fundado en la cárcel de Alcalá II en 1991 gracias a un taller de música que organizó la Comunidad de Madrid. Eduardo Clavero, condenado por matar a un joven de 19 años de una puñalada en el metro de Madrid un año antes, encabezó desde el principio el grupo, que ofreció varios conciertos en la misma prisión e incluso llegó a grabar su primera maqueta entre rejas. Con la salida en tercer grado de Clavero, en 1999, la banda entró de lleno en los escenarios del RAC español. En 2006, Clavero actuó en el acto de presentación del partido neonazi Alianza Nacional en Valencia, formación que lideraría en Málaga durante los años siguientes.

Boicot sala Heineken
El 27 de febrero, la céntrica Sala Heineken de Madrid acogió un concierto del grupo neonazi Batallón de Castigo. La Policía Nacional organizó un despliegue para controlar a sus asistentes. Grupos antifascistas de Madrid llaman a boicotear a esta sala.

Una asociación cultural
En julio, la Audiencia Provincial de Madrid declaraba asociación ilícita y ordenaba la disolución de Blood & Honour (B&H) España. En este juicio que sentó en el banquillo a 18 neonazis de Madrid, Burgos, Jaén y Zaragoza, quedó claro el enorme papel de la música y de los conciertos en el actual mundo ultra. La sección española de la organización neonazi con mayor implantación internacional, registrada legalmente como “asociación cultural”, organizaba al año tres o cuatro conciertos y se financiaba con la venta de armas prohibidas. Fue desmantelada en 2005.