16/2/11

La muerte de Victor Jara

Gara entrevisto el pasado fin de semana al medico forense de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en el que el entrevistado abordaba el tema de la muerte del cantautor chileno Victor Jara que tras ser torturado moria a manos de los militares bajo mandato de Pinochet.

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Usted también participa como experto en la Comisión de Derechos Humanos para la exhumación de desaparecidos en Chile por la dictadura. ¿Cómo está siendo la experiencia?

Fui nombrado a través de una comisión internacional como experto; el entonces gobierno de Bachelet había decidido tomarse muy en serio este asunto. Trabajo para la Comisión de Derechos Humanos del Gobierno de Chile. Pude comprobar desde el primer día que las autoridades política y judicial estaban de acuerdo. Esto es muy importante, porque en España no se está dando; la autoridad política quiere hacer cosas, pero la judicial no ve claro su espacio.

¿Qué tipo de tareas realizan?

Son trabajos de carácter pericial; durante la dictadura hacían trampa de manera muy gruesa y ahora estamos revisando toda esa documentación, rehaciendo los informes, porque hay datos de sobra para saber que son lesiones por arma de fuego, que se trata de una muerte violenta de carácter homicida, etc... Ya son cientos los casos que me han tocado, algunos emblemáticos, como el de Víctor Jara.

¿Participó en la reconstrucción de la muerte de Víctor Jara?

Sí. Fue una situación muy emotiva porque yo me acuerdo de Víctor Jara en el año 1973. Durante el golpe militar desapareció inmediatamente. El juez nos llevó al escenario donde lo mataron, en el Estadio de la Universidad de Chile. Trabajamos de una manera muy interesante: el juez te hace trabajar casi a ciegas, él tiene una información que no te exhibe y te pide una opinión sobre cómo ha podido ocurrir...

¿Cómo mataron a Víctor Jara?

Creo con toda certeza que le dan un disparo en la parte posterior de la cabeza, le matan directamente, después de haberle maltratado, seguramente, porque de esto hay algunos testigos en la propia instalación deportiva. Jara había sido detenido en la universidad, donde era profesor, y lo llevan a la instalación deportiva. En cuanto lo identifican, lo separan y lo llevan a los vestuarios, donde se interrogaba y se torturaba a la gente. Los vestuarios están muy cercanos a la pista, a la cancha, donde había otros detenidos. Y había varios espacios, unos más grandes y otros más pequeños, que eran para los árbitros. En uno de esos pequeños es donde estuvo Víctor Jara y, por lo que se sabe por uno de los testigos, contra la pared en un ángulo. Estando en esa posición, en alguno de los momentos, con independencia del mal trato que hubiera recibido, le dan un disparo en la cabeza en la parte posterior, cae desplomado al suelo y luego, en otro escenario, lo ametrallan –tenía más de cincuenta huesos rotos–; de hecho nosotros encontramos algunos proyectiles también en los restos del cadáver, que su mujer tuvo que enterrar casi a escondidas y sola en aquel momento.

¿Hay lecciones en el ejemplo chileno por rescatar la memoria?

Sería bueno que aquí se imitara el recorrido de Chile y de otros lugares de Latinoamérica, donde no valen las impunidades. Quienes fueron torturadores en España el año 70 han pasado a la democracia como si aquello no hubiera existido, pero creo que hay que hacerles un reproche social y público. Se merecen que la autoridad judicial un día vaya a preguntarles algo, aunque se sientan incómodos; no tenemos nosotros el problema, lo tienen ellos. Lo legítimo, lo que refuerza la democracia, sería precisamente interesarse por esos victimarios que tienen nombre y dos apellidos y que están en pleno uso de las facultades para darnos respuesta a algunas de las cosas intolerables que se han dado entre nosotros hasta prácticamente nuestros días. F.M.