22/6/09

Hatortxu se despide esperando ser el último

GARA
El gran escenario que en las noches anteriores acogió los conciertos más numerosos se quedó pequeño en el acto que congregó a miles de personas para denunciar la política de dispersión del Estado español y francés hacia los presos políticos vascos. Las fotos de 740 presos en manos de familiares y amigos abarrotaron el escenario y la gente respondió en masa al llamamiento de la organización.
El acto comenzó hacia las 13.45 horas y estuvo precedido por la demostración de las habilidades con la txalaparta de Oreka TX, que contó con la colaboración de una vocalista saharaui y de Mikel Urdangarin, interpretando el tema "Martxa baten lehen notak" de Mikel Laboa. A continuación, los concejales y el alcalde de Lakuntza, quisieron agradecer todo el trabajo de la organización y los voluntarios y añadieron que "las puertas de Lakuntza quedan abiertas para todos, para lo que sea".

El coro de Zarautz y Hondarribia dio entrada a la ceremonia solidaria. Laboa volvió a estar presente con "Oroitzen zaitudanean, ama" y los dantzaris ofrecieron un aurresku y un fandango a dos madres de presos. Varios vídeos se intercalaban en las pantallas gigantes. El primero mostraba las imágenes recogidas desde el montaje hasta los días del festival. También hubo un recuerdo internacional con otros pueblos del mundo "que sufren el imperialismo y la represión", en especial con el pueblo Tamil. "La guerra que mantiene con el gobierno de Colombo ha dejado ya cientos de muertos y heridos y Hatortxu Rock quiere mostrarles su apoyo". El tercero de los vídeos recopiló la represión de los últimos treinta años por parte de distintos cuerpos policiales.

La música, por su parte, estuvo a cargo de Anje Duhalde y el irlandés Bic MacFarlan, preso durante veinte años, que interpretaron "Derryra itzuli nahiko nuke", una versión del tema de Bobby Sands en euskara e inglés. Y con los primeros acordes de "Amnistiaren dema" empezaron a subir al escenario los familiares y amigos de los presos portando sus fotografías.

Un pueblo sin Hatortxu
Rodeada de las más de setecientas fotografías, la ex presa política Begoña Sagarzazu tomó la palabra. "Hemos demostrado qué es la solidaridad, cómo se hace la solidaridad", apuntó y agradeció la labor de todos los voluntarios que han trabajado para hacer realidad este décimo Hatortxu Rock. Sin embargo, señaló que "queremos un pueblo sin Hatortxu, un pueblo sin presos ni refugiados". Sagarzazu denunció el intento de destruir el colectivo de los presos políticos vascos con políticas penitenciarias que "mantienen en prisión a los que sufren el cáncer, imponiendo en la práctica condenas de por vida. Buscan eliminar el colectivo como referencia política y para ello, tienen en marcha todas las vías necesarias para ahogar a los miembros de ese colectivo como personas". "Los gobiernos español y franceses han construido un verdadero Guantánamo con los presos políticos vascos", añadió.

Por otra parte, en referencia a los últimos actos que se están llevando a cabo en la calle en estas últimas semanas, como es el caso de la eliminación de las fotografías de los presos, manifestó que "la política de represión de las cárceles" ha saltado desde dentro de los barrotes con la misma lógica y que, por ello, realizar una iniciativa solidaria como el Hatortxu Rock en este contexto "evidencia el apoyo que tienen los presos en este pueblo". "Éste es el camino y lo queremos decir bien alto: el acercamiento hacia los objetivos que buscamos irá conforme al trabajo y la presión que realicemos". Sagarzazu no quiso terminar sin recordar que el caso de Jon Anza sigue sin esclarecerse. El acto solidario terminó con el coro y las miles de personas que se acercaron hasta Lakuntza cantando "Kalera kalera" y gritos a favor de la amnistía. A continuación, mil personas, cartulina en mano, consiguieron construir un mosaico gigante que fue fotografiado desde una avioneta.

Un día para todos
El primer Hatortxu Eguna atrajo hasta Lakuntza a mucha gente poco habitual en los festivales de música pero que, con la oportunidad brindada en esta edición con este día abierto para todos, quiso conocer todo el trabajo realizado en Lakuntza y participar en esta fiesta solidaria. Familias con niños pequeños disfrutaron desde primera hora de la mañana con los gaiteros, Kilikis y gigantes, hinchables o la actuación de Txan Magoa.

La comida popular organizada en el frontón resultó todo un éxito. Fermín Balencia y sus míticas canciones ambientaron una participativa sobremesa. Los conciertos de la tarde también contaron con numeroso público y cuando cerraron las escenarios mayores, el buen ambiente continuó en los alrededores de la plaza.

No puede dejarse de lado, sin embargo, el objetivo por el que se realiza este festival y, aunque haya sido un éxito, los organizadores esperan no tener que montar la undécima edición del Hatortxu Rock.