25/3/11

«No hay lugar para la utopía; en su terreno se han edificado centros comerciales»

Fernando Apoa es un zaragozano que, tras abandonar El Corazón del Sapo, una de las bandas más estimadas del jarkore estatal, se trasladó a Irun, donde reside, para ser el nuevo vocalista de Kuraia, grupo que abrumó tanto con su propuesta musical, como por la capacidad escénica y de comunicación de Fernando «Apoa». Tras el desvanecimiento de Kuraia, surgió Estricalla, que presenta este sábado en Irun su nuevo disco, «Fuegos olímpicos», en un festival antifascista

Pablo Cabeza (GARA)

En el otoño del año pasado se publicaba «Borrokanrrola faxismoaren aurka», un álbum que reunía a una veintena de formaciones en contra del fascismo. Medio año más tarde, desde el mismo entorno llega bajo el lema «Mugitu Zaitez», dentro de Mendeko Faxismoaren Aurka, un encuentro que se celebra este sábado en Irun.

La jornada cuenta, entre otros actos, con un festival que aúna a Surfin Kaos, Memo, Humilitate y Estricalla. Coincide, además, que Estricalla presenta por primera vez su segundo disco, «Fuegos olímpicos», álbum que continúa con la tradición jarkore de Fernando «Apoa», uno de los organizadores del evento.

El álbum se ha grabado y mezclado en los estudios Fidelenea de Zarautz, con Mikel Kazalis (Negu Gorriak, Anestesia...) al mando. «Mikel viene con nosotros de técnico en los directos y es uno más de la banda. La verdad es que a la hora de grabar es como estar en casa, sin prisas y cuidando el detalle. El disco lo editamos como Stop Control Antirecords, que es la tapadera que tenemos para autoeditar nuestros trabajos. Si bien «Gimnasia Revolucionaria» se financió mediante cuestación popular, dinero que devolvíamos una vez se iba recuperando, esta vez la pasta la ha puesto la banda, ya que la cosa está tan mal que no queríamos pedirle ese esfuerzo a nuestra gente. El disco lo sacamos en vinilo rojo con un diseño y libreto interior espectacular que se ha currado Okene Inoreneroni, y también vamos a sacar en cedé para la txabaleria».

En cuanto a los grupos que intervienen en el festival, Fernando lo expone así: «Con Surfin Kaos me une una amistad que se remonta a los años de El Corazón del Sapo y Mugatik/Utikan. He colaborado en varios de sus discos y siempre están dispuestos a dar caña. Me gusta su estilo, su música y son muy buena gente. Humilitate vienen desde ese hervidero político-musical que es Putzuzulo, de Zarautz, y los conozco de la etapa Estricalla. Hacen hardcore militante sin concesiones. Sus componentes provienen de otras míticas bandas de Gipuzkoa. Buena gente también. Con Memo coincidimos en el concierto del 1 de mayo del año pasado en Txantrea y alucinamos con el tirón que tienen en Iruñea. Hacen un punk acelerado que incita a bailar a todo el personal. Asimismo, buena gente. En definitiva, hemos juntado a un montón de amigos que, de una forma solidaria, van a apoyar y respaldar el concierto y la lucha».

Quien haya seguido la vida músico-social de Fernando «Apoa», al menos desde que se dio a conocer en los días de El Corazón del Sapo, le verá como uno de los mejores vocalistas que uno se pueda encontrar sobre el escenario (presencia, fuerza, energía, clase, estilo vocal, credibilidad...), además de estar frente a un empedernido luchador antifascista. «Creo que el fascismo es la expresión de todo lo peor de una sociedad: orden, rigidez, jerarquía, clasismo, silencio... Por mucho que los nuevos ideólogos del fascismo y los partidos de corte fascista o nacional populista tipo Front National o Democracia Nacional muten y renueven sus propuestas, su receta para el nuevo siglo que ahora estamos iniciando sigue siendo la misma que hace setenta años: opresión. Y ante esto sólo caben dos posturas, claudicar u oponerse. Yo decidí oponerme. El fascismo no es una solución, sino parte del problema».

Curiosos, no obstante, estos tiempos en los que a un luchador antifascista muchos pueden verle como una persona anclada a un pasado que no tiene nada que aportar. «Sí, cada vez más uno tiene la sensación de ser un elemento extraño dentro de la sociedad. De estar fuera de sitio. El sistema económico se ha encargado de enviar a la basura toda contestación, respuesta o propuesta social disonante. No hay lugar para la utopía; en su terreno se han edificado los grandes centros comerciales donde dejamos pasar el tiempo en el que no estamos trabajando. La mezcla de represión y consumo es un cóctel explosivo al que ya pocos se resisten. Individualización, destrucción de lo colectivo y sus valores, atomización, depresión, estrés.».

Descontaminar

Parece que, en términos generales, la derecha está propagando con habilidad su ideario, mientras que a la izquierda le cuesta que su mensaje cale. Para Fernando, tras el naufragio de las izquierdas en la década de los noventa, la derecha apretó el acelerador en todo el planeta y fijó sus posiciones. «En el Estado español esas políticas fueron desarrolladas por el Partido Popular, especialmente en la segunda legislatura de Aznar. Pero la política neoconservadora exportada desde el imperio (Estados Unidos) a todos los rincones del planeta, trajo consigo sus ideales y formas de entender la vida. El tsunami neoliberal arrasó desde la socialdemocracia a la izquierda revolucionaria que se vio incapaz de frenar la ofensiva y plantear alternativas.

La reconstrucción de espacios de liberación y de respuestas ha sido lenta, en gran medida debido a los efectos que entre la población han tenido las políticas de consumo y a la asunción por parte de la izquierda de los ideales neoconservadores. Las cosas han cambiado mucho en los últimos veinticinco años. ¡Quién nos nos lo iba a decir! Pero la correlación de fuerzas sigue siendo la misma; es decir, ellos no son más, sólo que su discurso y mensaje han calado en gran parte del pueblo.

El trabajo ahora es descontaminar, convencer para ganar, seguir la lucha. Poco a poco van apareciendo experiencias, focos, revueltas en todo el planeta de respuesta al sistema. Las contracumbres, en contestación a las reuniones del FMI o el Banco Mundial, la resistencia de pueblos como Euskal Herria a ser ingresadas en el museo de la historia o incluso las revueltas en las `banlieus' francesas, que abren la brecha entre la política entendida de una manera tradicional y lo político, son sólo algunos ejemplos de que algo está resistiendo y creciendo. Debemos recuperar la posibilidad de sublevación, el espíritu vital de la revuelta contra lo que nos oprime».

A Fernando «Apoa» le inspira la sociedad, el telediario, la prensa... No resulta complicado imaginarle tomando apuntes, reflexiones que luego terminan en una letra de canción o acaso en un en borrador que en un futuro pueda terminar en un libro de agitación. ¿Libros? Es un buen lector y propone, por simplificar, tres títulos: «`Nacionalismo español. Esencia, memoria e instituciones', donde distintos autores coordinados por Carlo Taibo analizan esa ideología que algunos confunden con un sentimiento; `Cien razones por las que dejé de ser español', una increíble aportación liberadora del tafallés Jose Mari Esparza; y `La insurrección que viene', un análisis de lo que está pasando y va a pasar».

Capitalismo

La crisis global se arregla con parches inútiles que, lejos de solucionar el problema, lo están manteniendo. Para Fernando, el aparente debate sobre la crisis está viciado: «Las teletertulias están amañadas y ninguna de las respuestas que desde los media o los partidos políticos se ofrece contra la crisis pasa por una alternativa a este sistema económico. La única alternativa que nos ofrecen es perder más y más derechos sociales en beneficio de quienes nos han conducido a esta situación. Cuarenta años de dictadura y treinta y cinco de democracia capitalistas han servido para desmantelar, desmovilizar y desmotivar a todo un enorme sector social (...). Pero que no nos engañen, la crisis no va a desaparecer, la crisis no se va a ir, porque ésta, como la guerra, es endémica, es el objetivo. La crisis y la guerra son un estado permanente bajo el que nos quieren obligar a vivir. No son un medio sino el fin», sentencia Fernando «Apoa».